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Señales de que tu perro tiene dolor: 12 pistas que se pasan por alto

Actualizado 12 de septiembre de 20266 min de lectura

TL;DR

Los perros ocultan el dolor por instinto, así que casi nunca se queja. Estas son las 12 señales reales, del sueño alterado al primer minuto rígido, y las que exigen ir al veterinario ya.

TL;DR: Los perros casi nunca muestran el dolor como esperamos. Quejarse es raro. Las señales reales son cambios en su conducta normal: dormir más o peor, un primer minuto rígido tras descansar, dudar en escaleras o saltos, comer más lento o de un solo lado, una postura encorvada o con el abdomen recogido, jadeo en reposo, lamerse siempre el mismo punto y dejar de recibirte en la puerta. Si algo que tu perro siempre ha hecho con facilidad de repente le cuesta, trátalo como dolor hasta que un veterinario diga lo contrario.

Ocultar el dolor es un instinto, no aguante. Un perro que parece débil es un objetivo, y ese cableado sigue ahí. Así que la pregunta casi nunca es "¿se está quejando mi perro?". Es "¿qué hace mi perro distinto este mes?".

¿Cuáles son las señales más comunes de dolor en un perro?

Estas son las doce que más ven los veterinarios, más o menos ordenadas por la frecuencia con la que se pasan por alto.

  1. Dormir más, o dormir peor. El dolor agota al perro y a la vez le interrumpe el descanso. Fíjate si da vueltas y se recoloca una y otra vez, o si se levanta por la noche.
  2. Un primer minuto rígido. Levantarse despacio de la siesta y soltarse tras unos pasos es el patrón clásico de artrosis temprana. Se interpreta como envejecer con normalidad. No lo es.
  3. Reticencia con escaleras, coche o sofá. Dudar al pie de la escalera, o necesitar carrerilla para saltar al maletero, es una señal articular o de espalda.
  4. Comer de otra manera. Masticar de un lado, dejar caer la comida, coger el pienso y soltarlo, o preferir comida blanda casi siempre significa dolor en la boca.
  5. Jadear en reposo. Jadear sin calor y sin ejercicio es una señal de dolor y estrés. Nuestra guía sobre por qué jadea tu perro repasa las otras causas que conviene descartar.
  6. Un cambio de postura. La espalda arqueada, el abdomen recogido o la postura de "rezo" con el pecho abajo y el trasero arriba suele apuntar a dolor abdominal.
  7. Lamerse o mordisquearse un punto concreto. La atención repetida a una pata, una articulación o un costado es el perro señalando el problema.
  8. Recibirte menos, implicarse menos. Un perro que deja de ir a la puerta, que se descuelga de un juego o que se va a otra habitación suele estar dolorido, no enfurruñado.
  9. Mal humor nuevo o sobresaltos. Gruñir al tocarle una zona, o girar la cabeza hacia tu mano, es comunicación, no un problema de conducta.
  10. Temblores o inquietud. Sobre todo cuando no se le pasa.
  11. Un cambio al andar. Acortar la zancada, quedarse atrás o pararse en una ruta que antes le encantaba. Si tu perro se niega directamente a pasear, por qué mi perro no quiere caminar repasa las causas una a una.
  12. Cambios en sus necesidades. Esfuerzo al hacerlas, accidentes dentro de casa en un perro que nunca los tenía, o dificultad para ponerse en posición.

Ninguna de estas por sí sola demuestra dolor. Dos o tres juntas, apareciendo en las mismas semanas, normalmente sí.

¿Cómo distinguir el dolor de la edad o la pereza?

Usa tres preguntas.

¿Es nuevo? Un perro al que siempre le han disgustado las escaleras es distinto de uno que dejó de usarlas el mes pasado.

¿Va a más? El dolor progresa. Un estado de ánimo no.

¿Es constante? El dolor real aparece en las mañanas frías, tras descansos largos y después de ejercicio intenso. Si la rigidez sale siempre en las mismas situaciones, es física.

La trampa es la frase "es que ya va más despacio". Ir más despacio es un síntoma con una causa, y en la mayoría de los perros de mediana edad y mayores esa causa es un dolor articular que responde bien al tratamiento. Nuestro artículo sobre señales de artritis en perros desarrolla las pistas tempranas, y ejercicio para perros mayores explica cómo mantener en movimiento a un perro senior sin empeorar las cosas.

¿Qué señales obligan a ir al veterinario de inmediato?

No esperes a que haya hueco en la agenda si ves alguna de estas.

  • Un abdomen duro, hinchado o tenso, sobre todo con arcadas repetidas que no expulsan nada. Puede ser una torsión gástrica, una urgencia real que se mide en horas.
  • Quejarse al tocarlo o cogerlo en brazos.
  • Encías pálidas, blancas o azuladas, o colapso.
  • No poder levantarse, o no apoyar nada una pata.
  • Inquietud extrema que no se calma, o un perro escondido en un sitio poco habitual.
  • Respiración forzada, o una frecuencia respiratoria que sigue alta en reposo.

Si la cojera ha aparecido de golpe, por qué cojea mi perro repasa qué comprobar en las primeras 24 horas.

¿Qué puedes hacer en casa mientras tanto?

Sencillo y seguro.

  • No le des analgésicos humanos. El ibuprofeno, el paracetamol y la aspirina son tóxicos para los perros. Esta es la forma más habitual en que una familia preocupada empeora las cosas.
  • Reposo, nada de estiramientos. Solo salidas cortas con correa para sus necesidades. Sin escaleras, sin saltos, sin pelota.
  • Apunta lo que ves. Cuándo empezó, qué lo empeora, qué pata, a qué hora del día. Tu veterinario saca más de esto que de una exploración de cinco minutos.
  • Grábalo en vídeo. Diez segundos de ese andar rígido valen más que cualquier descripción, porque en la consulta casi todos los perros parecen sospechosamente bien.

¿Cómo ayuda medir la actividad a detectar el dolor antes?

El dolor aparece en los números antes que en tus recuerdos. Un perro dolorido suele moverse menos, descansar más y dormir en bloques más cortos, y esa deriva empieza semanas antes de resultar lo bastante evidente como para comentarla.

Ese es el argumento real para observar la actividad diaria en lugar de fiarte de la memoria. Un rastreador como Rocket te da la referencia: este perro normalmente hace esto, y esta semana hace bastante menos. No diagnostica nada y no sustituye al veterinario. Lo que hace es convertir "últimamente lo veo un poco apagado" en "su actividad cayó un tercio hace tres semanas", que es mucho mejor cosa con la que entrar a una consulta.

En resumen

Busca conducta cambiada, no quejidos. Dormir más, rigidez tras el descanso, dudar en las escaleras, masticar de un lado y descolgarse de lo que antes le encantaba son las señales que importan. Dos o más juntas merecen cita con el veterinario. Un abdomen duro, encías pálidas, colapso o un perro que no puede levantarse la merecen hoy mismo. Y, pase lo que pase, mantén cerrado el botiquín de humanos.

Preguntas frecuentes

¿Los perros lloran o se quejan cuando tienen dolor?
A veces, pero es una de las señales menos fiables. Quejarse suele indicar un dolor agudo y repentino, como pisar un cristal. El dolor crónico, como la artrosis o la enfermedad dental, se manifiesta mucho más como un perro que duerme más, que te recibe menos o que se levanta rígido de la siesta. Un perro callado no es un perro cómodo.
¿Cómo distingo el dolor de la vejez?
La edad en sí no es un síntoma. Ir más despacio, sufrir con las escaleras y dormir más suele ser dolor o enfermedad, no un número. La prueba útil es si el cambio es nuevo y si va a más. Si tu perro hacía ese mismo paseo sin problema hace dos meses y ahora no, eso merece una visita al veterinario y no que lo achaques a la edad.
¿Puedo darle analgésicos humanos a mi perro?
No. El ibuprofeno, el paracetamol, la aspirina y el naproxeno son tóxicos para los perros y pueden provocar úlceras de estómago, fallo renal o daño hepático, a veces con una sola dosis. No le des nunca medicación humana a un perro. Llama a tu veterinario, que puede recetar un antiinflamatorio seguro y a la dosis correcta.
¿Cuáles son las señales de dolor que son una urgencia?
Ve al veterinario de inmediato si ves un abdomen duro, hinchado o tenso, arcadas repetidas que no expulsan nada, quejidos al tocarlo o moverlo, un perro que no puede levantarse o no apoya nada una pata, encías pálidas o blancas, colapso, o una inquietud extrema y repentina que no se calma. Pueden indicar una torsión gástrica, una lesión grave o una hemorragia interna.
¿Dónde sienten dolor los perros con más frecuencia?
En perros adultos, las fuentes más comunes son la boca y los dientes, las caderas y las rodillas, la zona lumbar, las almohadillas y los oídos. El dolor dental es el que más se pasa por alto, porque un perro con una muela dolorida normalmente sigue comiendo y solo mastica de un lado.