Blog

Señales de artritis en perros: 9 pistas tempranas que se nos escapan

Actualizado 13 de agosto de 20265 min de lectura

TL;DR

La artritis en perros casi nunca empieza con cojera. Estas son las señales tempranas, las razas con más riesgo y lo que de verdad ayuda a frenarla.

TL;DR: La artritis en perros casi nunca empieza con una cojera. Las señales tempranas son rigidez tras el descanso, ir más lento en el paseo, dudar ante el coche o el sofá y, en general, hacer menos que antes. Es más común a partir de los ocho años, pero una lesión o una displasia de cadera o codo pueden adelantarla mucho. Controlar el peso, mover al perro con suavidad a diario y usar analgesia recetada por el veterinario son las tres cosas que más cambian el pronóstico. Nunca le des analgésicos humanos.

La artrosis es una de las enfermedades más frecuentes y peor detectadas en perros. Se calcula que la sufre en algún grado uno de cada cinco perros adultos, y la mayoría de los mayores de ocho años. Se nos escapa por un motivo sencillo: los perros no se quejan. Simplemente hacen menos, y nosotros lo llamamos hacerse mayor.

¿Cuáles son las señales tempranas de artritis en perros?

Fíjate en cómo se mueve tu perro, no en si muestra dolor evidente. Estas son las pistas que aparecen primero:

  1. Rigidez después de descansar. La clásica. Se levanta agarrotado de la siesta o a primera hora de la mañana y se va soltando tras unos minutos de paseo.
  2. Ir más lento en el paseo. Empieza bien y se queda atrás a la vuelta, o ese paseo que disfrutabais los dos ahora tiene que ser más corto.
  3. Dudar antes de saltar. Una pausa antes de subir al coche, al sofá o por las escaleras. Un perro que antes se lanzaba ahora se lo piensa.
  4. Rechazo a los suelos resbaladizos. El parqué y las baldosas se vuelven un problema porque una articulación dolorida no puede frenar el resbalón.
  5. Cambio de postura al sentarse o dormir. Sentarse con una pata estirada hacia un lado, o cambiar de postura muchas más veces por la noche.
  6. Lamerse un punto concreto. Lamerse de forma insistente una muñeca, un codo, una cadera o una rodilla suele señalar la articulación que duele.
  7. Pérdida de musculatura en el tren trasero. Muslos más finos y grupa más estrecha indican que lleva meses descargando peso de una pata dolorida.
  8. Mal humor al manipularlo. Un perro paciente que de repente protesta al cepillarlo, cogerlo en brazos o tocarlo cerca de las caderas te está diciendo algo.
  9. Menos ganas de jugar. No se une a otros perros, o abandona el juego tras dos lanzamientos en vez de veinte.

Cualquiera de estas señales por separado significa poco. Dos o tres juntas, apareciendo poco a poco a lo largo de meses, son motivo de consulta veterinaria.

¿Qué perros tienen más riesgo?

La edad es el factor principal, pero no el único. El exceso de peso pesa muchísimo, porque cada kilo de más carga articulaciones ya doloridas y alimenta la inflamación. Las razas grandes y gigantes tienen más riesgo, sobre todo el Labrador, el Pastor Alemán, el Golden Retriever, el Rottweiler y el Boyero de Berna. También los perros con displasia de cadera o codo, y cualquier perro que se haya roto el ligamento cruzado, algo que a menudo deriva en artrosis de esa rodilla a los pocos años.

Las razas pequeñas no se libran. Los Teckel, los Yorkshire y otros perros pequeños también la desarrollan, y suele detectarse aún más tarde, porque a un perro pequeño y rígido es fácil llevarlo en brazos y no ver el problema.

¿Cómo detectarla antes de que se note?

Siendo sinceros, casi nadie es capaz de ver a ojo que su perro se mueve un 5 por ciento menos. El cambio es demasiado gradual. Lo que sí notas es el día en que tu perro se niega a subir al coche, y para entonces la articulación lleva mucho tiempo doliendo.

Aquí es donde medir la actividad diaria ayuda de verdad. Un rastreador de actividad para perros como Rocket registra cuánto se mueve realmente tu perro cada día, así que una bajada lenta a lo largo de unas semanas aparece como una línea en un gráfico y no como la vaga sensación de que últimamente está más apagado. No es un diagnóstico y nunca sustituye una exploración veterinaria, pero un cambio temprano y medible es justo el empujón que hace que el perro se vea antes. Si quieres una referencia con la que comparar, nuestra guía sobre cuántos pasos debe dar un perro al día recoge los rangos normales por tamaño.

¿Qué hacer si sospechas artritis?

Pide cita con tu veterinario. El diagnóstico suele ser una exploración manual que revisa cada articulación buscando dolor y limitación de movimiento, a veces con radiografías para confirmar el alcance. Lleva datos concretos: cuándo está más rígido, qué ha dejado de hacer y cuánto aguanta caminando antes de flojear. Un vídeo corto con el móvil de tu perro levantándose de la siesta suele ser más útil que cualquier descripción en la consulta.

Después, espera un plan con varias piezas en lugar de una solución única:

  • Primero el peso. Llevar al perro a una condición corporal delgada es lo más eficaz que está en tu mano. Si va sobrado, nuestra guía sobre cómo saber si tu perro tiene sobrepeso explica cómo comprobarlo en casa.
  • Analgesia recetada por el veterinario. Antiinflamatorios de uso veterinario, además de opciones inyectables más recientes que tu veterinario puede explicarte. Nunca analgésicos humanos.
  • Ejercicio regular y controlado. Paseos cortos y más frecuentes, sobre terreno blando, en vez de una salida larga y exigente. Nadar y pasear con correa sientan mucho mejor a una articulación dolorida que perseguir la pelota. Nuestra guía de ejercicio para perros mayores explica cómo organizarlo.
  • Cambios en casa. Alfombras sobre los suelos resbaladizos, una rampa para el coche, una cama que dé soporte y los comederos y bebederos a una altura cómoda.

En resumen

La artrosis se puede manejar, y los perros diagnosticados pronto van claramente mejor que los que llegan cojeando. Fíate de los detalles pequeños: la pausa antes del salto, el paseo más corto, la pata estirada de lado. Si tu perro hace un poco menos cada mes, eso es información, no solo edad. Para más consejos sobre cómo mantener a un perro en movimiento en cada etapa de su vida, echa un vistazo a nuestras guías para perros.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las primeras señales de artritis en un perro?
Las primeras suelen ser rigidez al levantarse de la siesta, ir más despacio en los paseos y dudar antes de subir al coche o al sofá. La cojera aparece más tarde. La mayoría de la gente nota un perro que hace un poco menos, no un perro con dolor evidente.
¿A qué edad aparece la artritis en los perros?
Es más frecuente a partir de los ocho años, pero no es solo cosa de perros mayores. Un perro con displasia de cadera o codo, o con una rotura previa del ligamento cruzado, puede dar señales desde los dos o tres años. Se estima que aproximadamente uno de cada cinco perros adultos tiene algún grado de artrosis.
¿Un perro con artritis se queja o llora?
Normalmente no. Los perros casi nunca vocalizan el dolor articular crónico, y por eso pasa desapercibido tanto tiempo. Lo expresan moviéndose menos, cambiando la postura al tumbarse, lamiéndose una articulación o poniéndose gruñones cuando les tocas una zona concreta.
¿Puedo darle analgésicos a mi perro para la artritis?
Solo los que le recete tu veterinario. Los analgésicos humanos como el ibuprofeno y el paracetamol son tóxicos para los perros y pueden provocar úlceras de estómago, fallo renal o la muerte, incluso en dosis pequeñas. Los perros necesitan antiinflamatorios veterinarios ajustados a su peso.
¿El ejercicio empeora la artritis del perro?
El ejercicio equivocado sí, el adecuado ayuda. La actividad con giros bruscos, como perseguir la pelota una y otra vez, castiga las articulaciones doloridas, pero el movimiento suave y regular mantiene la musculatura y lubrica la articulación. Poco y a menudo es mejor que un paseo largo el fin de semana.